MI TRISTEZA
Mi tristeza es una feria de ganado
y yo que estoy llorando soy el vendedor más duro.
Así que no me compadezcas sino cuando me río,
Cuando inclino sereno la cabeza,
cuando en la tarde cuido mi rosal,
cuando como pan con tomate.
Compadéceme cuando peino los cabellos de mi imagen,
cuando digo humildemente: bueno, no importa, qué le vamos a hacer.
No te escondas, no corras, no puedes huir de ella,
aunque no es bienvenida, deja la puerta abierta.
Como la alegría, la locura, el amor
llega cuando quiere, sin tener invitación.
Se sienta a tu mesa con gran cortesía,
te pide de cenar angustia, pena, melancolía,
lágrimas negras… su bebida favorita
a exprimirlas del alma sin vacilaciones te obliga.
Dama lánguida, de rostro pálido,
curas heridas mientras te condenamos.
Te he visto pasearte en mi vida de lado a lado
exorcizando mis demonios, librándome del pasado.
¡Oh, tristeza! Cuántas horas me has acompañado,
y cuantos sin sabores de mi corazón has sacado